Cruzada contra las canciones que nos enseñaron de chicos...
Así es nomás.
Hagamos un pequeño análisis de algunas de las canciones que (por lo menos acá, en este país) nos enseñaron de chicos. Aquellos inocentes padres (padres en general) que creyendo que estaban en lo correcto y con las mejores intenciones nos cantaban canciones para que aprendamos a hacer sonidos, a armar nuestras primeras sílabas, a mover nuestras manitas y otros ademanes similares.
El tema es que no se dieron cuenta que esas canciones, si dramatizamos lo suficiente tenían contenido macabro. ¿Por qué nuestros padres se escandalizan ante la homosexualidad, la violencia, las drogas, etc...?

Analicemos pues, algunas de estas simples canciones.
1) "La viudita del barrio del Rey" (Homosexualidad)
(entónese en DO mayor)
Yo soy la viudita del barrio del Rey
que me quiero casar y no sé con quién.
Con esta sí, con esta no
con esta señorita me caso yo.
Bien, sin palabras...
2) "Los cinco patitos" (Violencia familiar)
Los cinco patitos se fueron a pasear
y el más chiquitito se quiso quedar.
La madre enojada le quiso pegar
y el pobre patito se puso a llorar.
No contentos con esto, al finalizar la canción nos preguntaban (para que hagamos un gesto de sufrimiento): "Cómo lloraba el patito?"
3) "Heidi" (Drogas)
Aunque es un dibujo animado y es más rebuscado (quizá esté delirando), enscuchando la letra de la canción de Heidi, la niña huérfana que vive con su abuelito en una cabaña de los Alpes Suizos, me imaginé una canción digna de "Trainspotting".
Abuelito dime tú, qué sonidos son los que oigo yo.
Abuelito dime tú, por qué en una nube voy.
Dime por qué todo blanco es.
Dime por qué yo soy tan feliz.
Evidentemente hay muchas cosas que analizar, por ejemplo Mazinger-Z, el famoso y justiciero robot gigante. El "malo" se llamaba Barón Ashler, y era un humano dividido literalmente por la mitad: una mitad era hombre y la otra mujer...
O también los "Thundercats", donde la versión fálica de una espada está presentada en su máxima expresión: recordemos al personaje principal, "Leono", cuando al grito de "Thunder! Thunder! Thundercats! Ohhh!", en cada "Thunder!" le crecía más la espada en sentido longitudinal, y mientras decía el "Thundercats!", posicionando la espada en la parte pélvica.
Y así podíamos seguir.
Pero no nos preocupemos por lo que nuestros hijos ven y oyen, total Pokemon, Digimon, Sailor Moon, y todo eso está lejos de crear extrañas creencias en los chicos, no?
El Jinete.
Hagamos un pequeño análisis de algunas de las canciones que (por lo menos acá, en este país) nos enseñaron de chicos. Aquellos inocentes padres (padres en general) que creyendo que estaban en lo correcto y con las mejores intenciones nos cantaban canciones para que aprendamos a hacer sonidos, a armar nuestras primeras sílabas, a mover nuestras manitas y otros ademanes similares.
El tema es que no se dieron cuenta que esas canciones, si dramatizamos lo suficiente tenían contenido macabro. ¿Por qué nuestros padres se escandalizan ante la homosexualidad, la violencia, las drogas, etc...?

Analicemos pues, algunas de estas simples canciones.
1) "La viudita del barrio del Rey" (Homosexualidad)
(entónese en DO mayor)
Yo soy la viudita del barrio del Rey
que me quiero casar y no sé con quién.
Con esta sí, con esta no
con esta señorita me caso yo.
Bien, sin palabras...
2) "Los cinco patitos" (Violencia familiar)
Los cinco patitos se fueron a pasear
y el más chiquitito se quiso quedar.
La madre enojada le quiso pegar
y el pobre patito se puso a llorar.
No contentos con esto, al finalizar la canción nos preguntaban (para que hagamos un gesto de sufrimiento): "Cómo lloraba el patito?"
3) "Heidi" (Drogas)
Aunque es un dibujo animado y es más rebuscado (quizá esté delirando), enscuchando la letra de la canción de Heidi, la niña huérfana que vive con su abuelito en una cabaña de los Alpes Suizos, me imaginé una canción digna de "Trainspotting".
Abuelito dime tú, qué sonidos son los que oigo yo.
Abuelito dime tú, por qué en una nube voy.
Dime por qué todo blanco es.
Dime por qué yo soy tan feliz.
Evidentemente hay muchas cosas que analizar, por ejemplo Mazinger-Z, el famoso y justiciero robot gigante. El "malo" se llamaba Barón Ashler, y era un humano dividido literalmente por la mitad: una mitad era hombre y la otra mujer...
O también los "Thundercats", donde la versión fálica de una espada está presentada en su máxima expresión: recordemos al personaje principal, "Leono", cuando al grito de "Thunder! Thunder! Thundercats! Ohhh!", en cada "Thunder!" le crecía más la espada en sentido longitudinal, y mientras decía el "Thundercats!", posicionando la espada en la parte pélvica.
Y así podíamos seguir.
Pero no nos preocupemos por lo que nuestros hijos ven y oyen, total Pokemon, Digimon, Sailor Moon, y todo eso está lejos de crear extrañas creencias en los chicos, no?
El Jinete.

4 Comentarios:
¿Debo tener algun trauma extraño por haber escuchado esas canciones de pequeña? je, je, je, seguro que muchos!
No creo que haya problemas en escucharlas, las canciones no educan a los hijos, deben ser los padres!
Abrazos!
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Milongas, at 9:14 AM
Es verdad. sin embargo... todo suma.
Un abrazo, milongas!
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Jinete, at 11:06 AM
Aaaaaahhh ya Freud lo dijo, los niños son "perversos polimorfos" y lo que está de fondo en la esencia de los niños es su profunda perversión.
Será tal vez por eso que esas son las canciones que más éxito tuvieron en la infancia.
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Petra, at 4:36 PM
justamente aqui donde estoy hay gurises escuchando esa musica, "me quiero casar" y me resulto extraña la letra ya que nunca le habia prestado atencion y siii! hasta aqui llegue, con alguien que piensa igual que yo! je
saludos
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Anónimo, at 1:59 PM
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