La leyenda de un Jinete sin Cabeza

1.12.06

Blanco

17.3.06

Cruzada contra las canciones que nos enseñaron de chicos...

Así es nomás.
Hagamos un pequeño análisis de algunas de las canciones que (por lo menos acá, en este país) nos enseñaron de chicos. Aquellos inocentes padres (padres en general) que creyendo que estaban en lo correcto y con las mejores intenciones nos cantaban canciones para que aprendamos a hacer sonidos, a armar nuestras primeras sílabas, a mover nuestras manitas y otros ademanes similares.

El tema es que no se dieron cuenta que esas canciones, si dramatizamos lo suficiente tenían contenido macabro. ¿Por qué nuestros padres se escandalizan ante la homosexualidad, la violencia, las drogas, etc...?



Analicemos pues, algunas de estas simples canciones.

1) "La viudita del barrio del Rey" (Homosexualidad)

(entónese en DO mayor)

Yo soy la viudita del barrio del Rey
que me quiero casar y no sé con quién.
Con esta sí, con esta no
con esta señorita me caso yo.

Bien, sin palabras...

2) "Los cinco patitos" (Violencia familiar)

Los cinco patitos se fueron a pasear
y el más chiquitito se quiso quedar.
La madre enojada le quiso pegar
y el pobre patito se puso a llorar.

No contentos con esto, al finalizar la canción nos preguntaban (para que hagamos un gesto de sufrimiento): "Cómo lloraba el patito?"

3) "Heidi" (Drogas)

Aunque es un dibujo animado y es más rebuscado (quizá esté delirando), enscuchando la letra de la canción de Heidi, la niña huérfana que vive con su abuelito en una cabaña de los Alpes Suizos, me imaginé una canción digna de "Trainspotting".

Abuelito dime tú, qué sonidos son los que oigo yo.
Abuelito dime tú, por qué en una nube voy.
Dime por qué todo blanco es.
Dime por qué yo soy tan feliz.

Evidentemente hay muchas cosas que analizar, por ejemplo Mazinger-Z, el famoso y justiciero robot gigante. El "malo" se llamaba Barón Ashler, y era un humano dividido literalmente por la mitad: una mitad era hombre y la otra mujer...
O también los "Thundercats", donde la versión fálica de una espada está presentada en su máxima expresión: recordemos al personaje principal, "Leono", cuando al grito de "Thunder! Thunder! Thundercats! Ohhh!", en cada "Thunder!" le crecía más la espada en sentido longitudinal, y mientras decía el "Thundercats!", posicionando la espada en la parte pélvica.

Y así podíamos seguir.
Pero no nos preocupemos por lo que nuestros hijos ven y oyen, total Pokemon, Digimon, Sailor Moon, y todo eso está lejos de crear extrañas creencias en los chicos, no?

El Jinete.

13.3.06

I

Ouch!

5.3.06

Adúlteros

Repaso y repaso las notas generales.

Dicen por ahí que estamos como estamos porque somos como somos; pero empiezo a entender por qué estamos como estamos, y creo que no es precisamente por eso.

Los viejos nos relatan historias, orgullosos de aquellos días que “no volverán”, que “ya no es lo mismo”, “los tiempos cambiaron”, etc, etc...

Y ahora me pregunto y me respondo con toda seguridad por qué los “jóvenes de hoy” tenemos tantos “problemas”, hay tantos divorcios, el noviazgo es un elemento inestable, la infidelidad entre parejas es tan común como un billete de dos pesos, y muchas cosas que, efectivamente, no son como antes.
Entonces nos preguntamos nuevamente: “¿por qué?”

Nos daremos cuenta el día que nos acordemos de que nuestros viejos nos inculcaron que casarse es fatídico, que luego de años la Mujer Amada se transforma en “la bruja”, que optar por el matrimonio es meterse en un terrible lío del que solamente se puede salir divorciándose y dejando hijos (nosotros) que no entienden nada.

Evidentemente no es un reproche ni una bolsa en la que cargamos todo a nuestros viejos, es un simple análisis de cómo tomamos nuestras vidas a imagen y semejanza de gente que probó lo que es casarse para poder por fin mojar la nutria, porque era la única manera; o que sus padres decidieran por ellos qué chico/a merece su hijo/a con solo ver una foto del/la candidato/a.

Es así, creo yo, que nuestros tiempos (sobre todo de los que cambiamos de siglo durante la juventud temprana) nos dictaron mediante nuestra ascendencia un estruendoso: “hagan lo que no pudimos hacer nosotros!!”... Y está bárbaro, pero cuando nos decidimos a hacerlo seguramente nos llueva una geronteada: “qué escándalo!!”

Por ello es que me preparo para equivocarme una y otra vez, para ser lo que quiero ser y no pensar tanto en mi descendencia al punto de encarcelarla no sin antes juzgarla a martillo limpio.

¿Estará mi destino sellado con la imagen del viejo barrigón en piyamas y pantuflas, sentado en la vereda, en la puerta de casa, mirando pasar los autos y criticando cada átomo que no vibra a mi frecuencia?
Lo de barrigón sí, lo otro no. Seré en todo caso otro estereotipo de víctima de un ataque juvenil, como ahora hago yo.

Somos hijos de personas que nos hablan de una vida de mierda echando mierda a nuestras vidas.

El Jinete.

25.2.06

Soledad...

Sumergido en una simple soledad, recordaba hoy aquella vez en que mi espíritu perdidamente romántico estaba lejos de toda intención de reclutar corazones; y luego, como por arte de magia el Sol salió para mí. Y comencé a vagar en aires frescos... y turbulentos.

Pensaba en aquella vez que saboreaba su mirada, veía su olor, olía su silencio.

Aquel recuerdo de esa experiencia de sentidos entremezclados y raramente naturales, me trajo al ayer próximo y a su vez lejano. Un misterioso anteayer.

Pensé que no hay tiempo que perder; ya mismo hay que empezar a tener paciencia, a esperar mientras uno se mueve. Tomar por las astas a ese infatigable cebú del reloj mundano.

Paciencia... el tiempo es oro.


El Jinete.

23.2.06

Partes partidas...

Inquieto, imperceptivo, hiriente.

Sábana que no cubre nada, inútil antimetáfora.

Sonriente en la nieve, poniente el sol.

Negativo enrollado.

Mis nuevas partes encontradas aún no me hablan de nada ni nadie.

El Jinete.

1.2.06

Aquel día, así me sentí...

El otro día recordaba el día en que me sentí así...
Fue un día en que las palabras sobraban y faltaban.
Un día negro, ...rojo.
Un día eterno, ...veloz.

Aquel magro aire se negaba a entrar en mí.
Me retraía el pecho, no había forma de parar la locura.
No había forma...

Aquel día sucumbí en el oxígeno muerto.
Me llevaron los demonios.
Me extravié en una despensa de infinitas cajas transparentes.

Aquel día, la belleza de todo mutó en amargura.
Sentencié mi angustia a zozobra ardiente.
Casi me pierdo.

Aquel día me sentí así:



Pero sin embargo, aún recuerdo aquel segundo en que salté.
Aquel segundo vital, aquella molécula de aire que me llenó elespíritu.

Aquel minuto eterno en que transcendí las dagas.
Con la ayuda de mí mismo, logré escapar, de a poco.

...Y me sentí así:




Hoy, me siento un poquito así.

El Jinete.


Fotos:
1) www.elimparcial.us
2) www.auto-renegade.com